Alrededor de 60 bibliotecas públicas han cerrado en República Dominicana desde 2009
La falta de personal, recursos económicos y apoyo institucional figura entre los factores señalados en el debate sobre el deterioro de los espacios públicos de lectura.
SANTO DOMINGO. — La situación de las bibliotecas públicas vuelve a llamar la atención sobre los desafíos que enfrenta el acceso a la lectura, la investigación y la cultura en República Dominicana. Un reporte publicado este martes señala que alrededor de 60 bibliotecas públicas han cerrado desde 2009, lo que equivale aproximadamente a una cada tres meses durante ese período.
La información, publicada por Diario Libre, recoge preocupaciones sobre la falta de apoyo institucional y el desconocimiento de las responsabilidades que tienen los gobiernos municipales en el mantenimiento de estos espacios.
Las bibliotecas públicas desempeñan una función importante en las comunidades, especialmente para estudiantes, docentes, investigadores y personas que no cuentan con recursos suficientes para adquirir libros o acceder a determinados materiales educativos.
Además de ofrecer libros, estos establecimientos pueden convertirse en lugares para desarrollar actividades culturales, clubes de lectura, talleres educativos y programas que fomenten la alfabetización y el aprendizaje permanente.
El informe también advierte sobre la falta de datos actualizados acerca de la cantidad de bibliotecas que permanecen operativas en el país. Las cifras disponibles proceden de un registro de 2009, que contabilizaba 1,478 bibliotecas de diferentes tipos, incluidas 284 públicas.
La ausencia de un nuevo censo dificulta conocer con precisión cuántas instalaciones continúan funcionando, cuáles necesitan rehabilitación y qué comunidades carecen de servicios bibliotecarios.
Entre los casos mencionados figura una biblioteca en Azua que, según el reporte, permanece cerrada por falta de personal. También se señalan dificultades de funcionamiento en otros espacios que conservan sus instalaciones y colecciones, pero no ofrecen servicios regulares al público.
El problema no se limita a mantener edificios abiertos. También requiere personal capacitado, presupuestos para adquirir y conservar libros, acceso a internet, instalaciones adecuadas y programas que acerquen a los ciudadanos a la lectura.
¿Por qué es importante recuperar estos espacios?
La biblioteca pública puede contribuir a reducir las brechas educativas y digitales, apoyar el aprendizaje de los jóvenes y ofrecer oportunidades de formación a personas de distintas edades.
Para avanzar, sería necesario actualizar el registro nacional, identificar las instalaciones cerradas, determinar las necesidades de cada municipio y establecer mecanismos de financiación y seguimiento.
La recuperación de las bibliotecas también exige que las comunidades participen y que las autoridades locales incorporen la lectura y la cultura entre sus prioridades de desarrollo.