República Dominicana obtiene 61.4 puntos en índice internacional de pensiones y enfrenta retos para mejorar las jubilaciones
Un informe internacional sitúa al sistema dominicano en una categoría intermedia y señala oportunidades de mejora en los beneficios para los jubilados y la sostenibilidad a largo plazo.
SANTO DOMINGO. — La calidad de las pensiones y la capacidad de garantizar ingresos adecuados durante la vejez vuelven a ocupar la atención pública en República Dominicana, luego de que el país obtuviera una puntuación de 61.4 en el Índice Global de Pensiones Marsh CFA Institute 2026.
Según los datos publicados este viernes por Diario Libre, el país fue incluido por primera vez en esta evaluación internacional y quedó clasificado en el grado C+, una categoría intermedia que reconoce determinadas fortalezas, pero también identifica aspectos que requieren mejoras.
El resultado permite abrir una conversación sobre uno de los principales desafíos económicos y sociales de cualquier nación: cómo garantizar que las personas puedan mantener condiciones de vida dignas cuando abandonen el mercado laboral.
Para muchos trabajadores, la pensión representa el ingreso que deberá cubrir necesidades esenciales como alimentación, vivienda, medicamentos, servicios básicos y otras obligaciones cotidianas. Por eso, la suficiencia de los beneficios y la cobertura del sistema son asuntos que afectan no solamente a quienes están próximos a jubilarse, sino también a los jóvenes que comienzan su vida laboral.
¿Qué reflejan los resultados?
El informe atribuye al país 56.3 puntos en el componente de adecuación y 78.5 en integridad. El primer indicador examina aspectos relacionados con los beneficios y su capacidad para responder a las necesidades de los jubilados. El segundo refleja fortalezas en materia de regulación, gobernanza y protección de los participantes.
La sostenibilidad a largo plazo constituye otra dimensión importante. En este componente, la evaluación citada por el medio dominicano registra 55 puntos, lo que evidencia que el sistema también debe analizarse desde su capacidad de responder a los cambios demográficos, la cobertura y las presiones financieras futuras.
Estos resultados no significan que todos los pensionados reciban la misma cantidad ni que cada trabajador vaya a enfrentar idénticas condiciones al retirarse. La situación individual depende de factores como el historial de cotizaciones, el régimen aplicable y las reglas vigentes.
El desafío de las próximas generaciones
El debate sobre las pensiones adquiere especial relevancia cuando se considera el tiempo que una persona puede pasar jubilada y la necesidad de financiar sus gastos durante ese período. Un sistema sostenible debe procurar un equilibrio entre los recursos disponibles, los derechos de los afiliados y la capacidad de ofrecer prestaciones suficientes.
Para avanzar, el análisis público puede concentrarse en la cobertura de los trabajadores, la formalización del empleo, la transparencia en la administración de los fondos y la evaluación de los beneficios que recibirán los futuros pensionados.
La discusión también debe contemplar a las personas que trabajan de manera informal o tienen trayectorias laborales interrumpidas, porque sus posibilidades de acumular cotizaciones pueden ser distintas a las de quienes mantienen empleos formales durante muchos años.
El resultado de este índice representa una referencia internacional para examinar el sistema, pero no sustituye el análisis de las condiciones particulares de los afiliados ni constituye, por sí solo, una propuesta de reforma.